miércoles, 23 de septiembre de 2015

Miami: arrancamos la segunda semana

Ante todo, daros las gracias por vuestros comentarios. Como os lo prometí, os cuento más sobre la cata de vinos. Cuando llegamos (media hora antes, es que aquí lo de no ser puntual no se lleva tan bien como en otros sitios), nos sentamos en una terraza ambientada y cubierta mientras preparaban todo. Había dos vinos para probar: un Chardonnay y un Pinot Noir, ambos de Bulgaria. Voy probando los vinos en este sitio tan bonito y tan bien ambientado, hablando con la gente del establecimiento... y resulta que dos son de la región de Québec en Canada y la tercera persona es de Francia. Hablamos un buen rato, mientras ellos servían a los invitados y yo iba saboreando ese zumo de uva tan especial, de lo bonito y complicado a la vez que es vivir en Estados Unidos y en Florida, de nuestros pasados y de lo que deseamos para nuestro futuro. 

En ese restaurante donde se realizó la cata, descubrí que existe un concepto en Estados Unidos diferente del de Europa: uno puede venir al restaurante con su propia botella de vino y, en ese establecimiento precisamente, todas las botellas están expuestas con su precio: eliges la tuya y vas a tu mesa con ella. Si quieres, puedes tan sólo comprar la botella y llevártela a tu casa. Y es que los precios son prácticamente los mismos que en un supermercado. 

Probé una copa de cada uno y, aunque me quedo con el negro, he de decir que ambos eran muy buenos. 


Jueves 17 de septiembre 
Aquello que te levantas, te arreglas, vas a desayunar y el cielo está tan gris y llueve tanto (con rayos y truenos incluidos) que piensas que un huracán está cerca (pero de hecho no): pues esto ha sido mi experiencia: mi primera tormenta tropical. 

Para contestar a vuestras preguntas, os voy a contar un poco más sobre las clases: estoy aquí para reponer mi inglés a nivel, sobre todo el hablar, así que tengo clases de inglés general, con un profesor muy enrollado, freaky de Star Wars con máscara Darth Vader y sable láser, con quien las horas se me pasan volando... y eso que aquí una hora de clase dura 80 minutos y suelen ser dos clases seguidas con tan sólo 10 minutos entre cada una para cambiar de aula. También sigo clases de Business English, estas más enfocadas al mundo laboral y empresarial. 

Esta tarde, durante mis horas libres, dado el buen tiempo, he decidido quedarme en la habitación y hacer algunos deberes que nos han dado. De hecho, dentro de poco tengo mi primera entrevista para planificar la segunda parte del programa que elegí con esta escuela: las prácticas en empresa! 

Por cierto, se me olvidó contar que aquí, por más “latino” que sea, la gente se saluda estrechándose la mano, nada de beso ni abrazos, incluso entre estudiantes. 


Viernes 18 de septiembre 
Podríamos titularlo “viernes al revés”. Después de un buen desayuno, voy a relajarme a la playa ya que el sol ha vuelto y ya a las 8:30 de la mañana, uno puede meterse en el agua sin problema, pues no está fría para nada. Después de un buen rato tomando el sol, recogiendo conchas y bañándome, decido irme a la piscina privada de la escuela, más que nada para deshacerme de toda la arena y hacer unos largos. Vuelvo a la habitación, me ducho, como y a las dos de la tarde, voy para mi primera clase. Hoy toca inglés general durante casi tres horas y el tema es el arte en todas sus formas. 

Luego, toca volver a trabajar mi currículo para “americanizarlo” un poco pues aquí, se ve que no leen más de una página. Me dan otro formato que se trastoca completamente abriéndolo en mi ordenador, así que retoco como puedo y lo mando a Sergio quien tendrá que ayudarme en la distancia a que sea presentable para que pueda conseguir luego buenas prácticas. 

La verdad es que pensaba salir... hasta que de nuevo se ha puesto a tronar y a llover como si no hubiese mañana, así que finalmente, voy a quedarme aquí y aprovechar para acabar de arreglar cuatro cosas que tengo pendientes. 

Y ¿qué pasó a la 1 de la mañana? Pues que no encontraron mejor forma de despertar a todos los que se encontraban en la residencia que haciendo un simulacro de emergencia, teniendo que bajar siete pisos por la escalera, en chanclas y estando luego en la calle durante media hora (mientras verificaban, habitación por habitación, que todos habían salido). 


Sábado 19 de septiembre 
Después de comprobar que Sergio ha conseguido americanizar mi currículo (gracias Kariñamor), me preparo para lo que he previsto hoy: visitar todo el barrio Art Déco de Miami Beach. Siguiendo en su mayor parte la guía turística que tengo, voy alternando entre Washington Avenue, Collins Avenue y Ocean Drive (donde hay que tener mucho cuidado - menos mal que un local muy imponente - estilo el tío de Will Smith en el príncipe de Bel-Air - andaba por allí). La policía también está muy presente en esta calle donde hay todo tipo de personaje. 

Fotos y más fotos de los hoteles coloridos y de formas distintas. La verdad es que es para verlo! Y los coches que andan por allí también! (pinchar en las fotos para verlas más grandes)






Una vez al final de Ocean Drive, decido seguir un poco más, pues tampoco parece que South Pointe Park Pier está tan lejos... bueno, tan sólo algunos kilómetros. ¡¡Pero las vistas valen la pena!! Allí un chico, que se parece a un surfista que ha perdido su tabla, se propone para hacerme una foto... me hace tres y como ya desconfío de todos, le doy las gracias, recupero la cámara y me voy por otro lado. 



Sigo y sigo... más vistas... más edificios... vuelvo hacia Ocean Drive, esta vez por la otra acera, de nuevo alternando con Collins y Washington Avenues, sin antes dar un rodeo por un sitio que he visto pasando con el bus el lunes. ¡Está más lejos de lo que pensaba pero por fin lo encuentro! En Ocean Drive de nuevo, paso por un sitio donde tenemos espectáculo en la acera 





 - y claro está, como en las películas, no puede faltar el vehículo de CSI...




Por allí veo que la Española Way no está lejos, así que decido indagar por allí lo que hay, y ¿qué mejor que alguien se haya dejado una puerta abierta para que te puedas meter en sitios donde no deberías y descubrir un sitio que te da la impresión de que no estás en Miami? Recorro a fondo este barrio y salgo de allí de nuevo. 



Ya son las dos de la tarde y todavía no he comido, así que me acerco a un sitio que me recomendó el guía del lunes. Efectivamente, buen sitio, buen precio, buen veggie burguer... patatas mejor no. Sigo mi camino, esta vez buscando el último hotel Art Déco en Washington Avenue, recomendado por la guía. Como era de esperar, me voy en dirección contraria pero bueno, al final lo encuentro. 

He leído algo antes en la guía que tiene que estar cerca: el Holocaust Memorial, un monumento del escultor Kenneth Treister que representa los 6 millones de judíos muertos en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Cerca no era la palabra adecuada, lejos tampoco de todas formas: está más lejos que lejos... o es que ya estoy bastante-muy cansada. De hecho paso delante de Centro de Convenciones de Miami, sitio al que no pensaba ir. El Memorial está cerca y es muy bonito. Detrás hay un corredor de mármol donde están los nombres de las personas asesinadas. 


Vuelvo a la residencia... ¡no puedo más! Han sido 9 miles, unos 14,5 kilómetros... ¡pero he visto muchas cosas ;) ! 

Por cierto, aquí les encantan los flamencos, ¡hay por todas partes! 




Domingo 20 de septiembre 
Hoy tendrá que ser más relajado porque mis pies y mis piernas están un poquito cansados del día de ayer. Así que he elegido ir al Bass Museum, cuya entrada es gratuita... si no fuese porque está cerrado por reformas... se supone que reabrirá en otoño pero no dan fecha exacta. Doy una vuelta por Lincoln Road, que está bastante cerca y donde hay un “Farmer’s Market”. 

A continuación, decido entonces volver al Holocaust Memorial para hacerlo con más tranquilidad y menos cansancio. Y he hecho bien porque de camino hacia allí, descubro el jardín botánico de la ciudad, pequeño pero muy bonito y muy bien cuidado, con una zona de jardín japonés. Paseo un buen rato por allí y me dirijo luego al punto previsto... allí también di en el clavo volviendo porque me doy cuenta de que se puede llegar al pie del monumento pasando por un pasadizo donde hay múltiples fotos de lo que paso con los judíos (y los que no lo eran) en los campos. Poco a poco, se va oyendo una música... son unas voces de niños cantando... al acercarme a la zona de donde viene el sonido, otro pasillo de mármol, esta vez con los nombres de los campos grabados en la piedra, me lleva al pie del impresionante monumento, rodeado de una pared donde están escritos los nombres de los seis millones de judíos que perecieron en esos campos. Sobrecogedor podría ser la palabra, aunque también terrorífico, tanto por las diferentes estatuas como por la historia. 

 Lo que está escrito detrás de las estatuas:

“Then, in spite of everything, I still believe that people are really good at heart”

Anne Frank 



“Ideals, dreams and cherished hopes rise within us only to meet the horrible truth and be shattered...” 

Anne Frank 


Al regresar a la escuela, tarde tranquila paseando por la playa y recogiendo tesoritos naturales que traen las olas del océano y haciendo amigos voladores. 



Lunes 21 de septiembre 
No mucho que contar la verdad, empezando las clases por la tarde, he aprovechado la mañana para estar un rato en la playa, otro rato en la piscina y otro caminando por zonas que ya conocía, pues prefiero explorar cuando no tengo una hora límite de regreso. 


Martes 22 de septiembre 
El día de hoy no tenía nada especial, aparte de que me fui a comer al sitio cuya foto subí la otra vez a facebook y que reproduce muchos de los restaurantes que existían antaño en este bonito país (buena comida, precio correcto para lo que hay aquí), si no fuese por lo que acaba de pasarme. Son las 17:30, acabo de cenar (ya sé, aquí se cena pronto y me encanta!!!) y voy a dar una vuelta por la orilla como suelo hacerlo últimamente. A esta hora ya no hace tanto calor pero el agua aún está caliente. Voy andando hacia el norte, recogiendo las conchas que me parecen más bonitas o, por lo menos, más atípicas. Un grupo de pelícanos sobrevuela en círculos la zona mientras las nubes grises se acercan y empiezan a caer unas gotas... cada vez más intensas... Subo al paseo a protegerme, pues existen algunos cobijos. Después de unos diez minutos, parece ser que la lluvia se apacigua así que emprendo el camino de vuelta a la escuela, intentando sortear el agua que se ha quedado estancada en la calle... hasta que redobla la intensidad y se me desmonta una chancla mientras camino por un charco donde el agua me llega a media pantorrilla. Consigo finalmente llegar a la escuela. 



Un poco más sobre Miami:

87.925 habitantes en Miami Beach y 409.719 en Miami (son 2 ciudades diferentes aunque conectadas entre ellas), se trata de la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos, detrás de Los Ángeles, Nueva York y Chicago. 

Se ubica en la parte sur-este de la península de Florida, alrededor del río Miami, entre los Everglades y el océano Atlántico. 

Recibe muchos apodos, entre ellos South Beach, SoBe, The Beach, The Sun and Fun Capital of the World (la capital mundial del sol y de la diversión) para Miami Beach y Magic City (ciudad mágica), MIA, The 305, The Sixth Borough (el sexto vecindario), The Gateway to Latin America (la puerta a América Latina), Cocaine Capital (capital de la cocaína) y Repo Riviera para Miami



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